
¡Y así les invito a verme bailar!
Estaré como invitada en una compañía profesional de danza, que se hace llamar Viva Flamenco. La dirige Leticia Cosío, y también participa Mariana Landa.
En el flyer están las fechas y el costo, pero por si les da pereza, les informo que el recinto será la Sala Miguel Covarrubias, en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, en los siguientes horarios:
16 y 17 de abril (jueves y viernes): 20:00
18 de abril (sábado): 17:00 y 19:00
19 de abril (domingo): 18:00
El costo es de $80 pero, si tienen la dicha de estudiar algo, al presentar su credencial les harán un 50% de descuento.

Hoy tuve mi primera clase de flamenco (yeeeei!!!) Me fue mucho mejor de lo que yo esperaba, jaja. Llegué justa, a las 3:50, y casi tropiezo cuando Miguel Cañas me preguntó si tenía fuego. Me hizo la plática y le tuve que cortar porque ya iba tarde. O sea, pago 300 pesos por verlo bailar con Juncal en el Teatro de la Ciudad y cuando el tío me hace plática, resulta que YO estoy super apurada…
Entré con Merche Esmeralda, a su grupo de las 4 (nivel medio). Y la verdad el grupo está bastante homogéneo. Hay una chica que lo hace de maravilla, pero lleva tres años bailando con Merche. Las demás no son tan antiguas, pero sí llevan más de seis meses dándole a la duela del Amor de Dios. El caso es que en mi primer día salí bien librada: no me gritó! jaja. Sólo me corrigió unos brazos…
La clase dura una hora, en la cual calentamos con zapateados que utilizaremos después, luego le metetmos brazos, vemos un elemento técnico por día (fuerza, velocidad, desplazamiento, giros, etc.), y la segunda mitad de la clase repasamos el montaje de la coreografía completa… o sea, tengo algunas cosillas que aprenderme :S. Obviamente, estoy haciendo mi mejor esfuerzo por poner en alto mi escuela (es decir, Rosa María Navarrete –aplausoooos!!).
Ah, y no saben cómo extrañé a las flamencas en el vestidor! Aparte de que me sentí ultrajada porque las chicas no son naaaada pudorosas (jeje), pues fue la primera vez en mucho tiempo que me cambié calladita, sin compartir chocoaventuras o maldecir a algún hombre o así
. Flamencs, u rock!

Ayer fue un día importantísimo en mi vida. Bailé mi última función de Flamenco en la sala Miguel Covarrubias, en la UNAM. Cerré un ciclo y me dispongo a empezar uno nuevo. Dejo el ocio artístico por la actividad profesional y académica.
Todo empezó con un taller, y cuando me di cuenta, el flamenco era mi vida. El grupo representativo era la máxima aspiración y logré entrar. Sucedió que ingresamos muchos integrantes de la misma generación/edad al mismo tiempo, y entonces el grupo se volvió el rincón mágico donde uno podía encontrar consuelo, diversión, perversión (jaja), consejo y apoyo emocional en cualquier circunstancia.
El aprendizaje que me llevo del flamenco es enorme. Por un lado, fue en el salón de ensayos donde conocí el verdadero significado del esfuerzo, del compromiso, la entrega, la colaboración y el trabajo en equipo. Levantarse todos los días a las cinco de la mañana para llegar a ensayar, oler el sudor de los compañeros (que algunas veces también salpicaba mientras bailábamos), las charlas en el vestidor, desmenuzar cada paso, cada braceo y enseñarlo a los nuevos, trasladar los acontecimientos de la vida cotidiana y los estados de ánimo al movimiento del cuerpo.
Por otro lado, sin ser exagerada, el flamenco me hizo mujer. Y no cualquier mujer, sino una viejota, como todas mis flamencs. Verme en el espejo a diario me ayudó a superar muchos complejos y a aceptar e incluso admirar mi cuerpo en movimiento. Gracias al flamenco aprendí a sostener la mirada mientras bailo, y por supuesto a expresarme con seguridad en cualquier ámbito, se trate de opiniones, deseos, fantasías, quejas, etcétera.
Aprendí que el contacto visual es la manera de iniciar la magia, de transmitir el contenido que se le quiere dar a la forma. También aprendí que el maquillaje y el vestuario son secundarios, y que el verdadero maquillaje es la entrega en el escenario. Lo más importante de todo, es que logré plantarme frente a más de 500 personas en muchos foros, reconocidos y no, pero igual de importantes, y me consuelo con saber que al menos a una se le puso chinita la piel.
Y a Rosy-sensei, bueno, ella es como mi segunda mamá, y en muchos sentidos me ha educado más que la mía. Ella, al vernos diario, puede detectar cosas que uno no está en posición de apreciar, y tiene maneras poco agradables pero muy efectivas de hacerte ver tus errores. Puedo quejarme toda la vida de su neurosis pre-ensayo, de sus decisiones y cambios de opinión repentinos, pero puedo firmar que en el 90% de las ocasiones, esa mujer tiene la boca llena de razón. Es una mujer, maestra y creadora invaluable.
En algún momento, todos los que formamos parte del grupo nos hemos planteado el dilema: ¿estudio flamenco o mi carrera? ¿qué estoy haciendo de mi vida? Y es que con un promedio de 15 horas de danza a la semana, era muy común sentir que estábamos estudiando en la escuela de danza más cara del mundo, con talleres de comercio, comunicación, diseño industrial y una que otra ingeniería. Por lo mismo, todos hemos expresado, en tono de broma (aunque a veces lo pensemos un poco en serio… sólo un poco), nuestro deseo de encontrar un mecenas que patrocine nuestro flamenco. Un esposo ancianito y millonario o una esposa workaholica que nos mantenga y nosotros sólo nos dediquemos a bailar.
Me dio mucho gusto saber que personas que no son cercanas al grupo de flamenco o que ni les gusta, como a algunos compañeros de la carrera, fueron a ver la función, y nunca sabré sus verdaderos motivos, pero lo agradezco infinitamente. Nunca pretendí convencerlos de amar el flamenco –la vida está hecha a partir de pequeñas soledades, y eso es algo que hay que celebrar y respetar– pero me encantó que compartieran ese momento tan importante conmigo.
Duele dejar el grupo, porque bailar en un taller o clase no da la misma recompensa, pero me alegro de haber tenido la experiencia, de haber aprendido tanto, de conocer a mis verdaderos amigos y bueno, de mil cosas más.
Cada uno tiene sus metas y planes de vida y los sabe. Aunque en última instancia no se cumplan, por lo menos dan una idea de hacia dónde dirigir nuestras acciones. En los míos ya no hay tiempo para Flamenco. Me voy satisfecha de haber llegado hasta donde lo hice, de haber bailado en los lugares y con las personas con las que bailé. Y a pesar de que casi no tengo fotos, guardo los vestidos. Cuando tenga 50 y abra las cajas, seguro voy a llorar de emoción al ver cómo esos pedazos de tela aún tienen vida. Pero bueno, faltan como 30 años para eso.
Olé
Ya hace mucho que fui a ver 300 con mis amigas las flamencs, pero no había tenido tiempo de compartir mis impresiones…
Es muy divertido ir al cine con ellas, pues todo, aunque no tenga nada que ver (como en este caso), termina relacionándose con el flamenco y el buen sentido del humor.
A continuación, las mejores quotes de la película… abajo pongo su equivalente flamenco.
Spartan King Leonidas: You! Athenian! What is your profession?
Athenian #1: I am a potter.
Spartan King Leonidas: Hm…and you?
Athenian #2: I am a blacksmith.
Spartan King Leonidas: [turns to his soldiers] Spartans! What is your profession?!
Spartans: Harooh! Harooh! Harooh!
Spartan King Leonidas: [turning to the Athenian leader] You see? I brought more soldiers than you did.
[Rosy (a los alumnos de taller): A ver, tú qué estudias?
Principiante: Merca
Rosy: mmmta... Tú?
Principiante2: Comercio Internacional
Rosy (al repre): Representativo, ¿ustedes qué estudian?!
Repre: FLAMENCOOO! UH! UH!]
Rosy (a Guadarrama): Ya ves? no me presumas tus miserias…
Spartan King Leonidas: Spartans! Ready your breakfast and eat hearty, for tonight we dine in hell!
[-En el festival de baile, en Chihuahua- Rosy: Flamencos, desayunen bien, porque si bailan mal cenarán en el infierno!]
Y esta es la mejor… por fortuna no le encontramos equivalente…
Messenger: Who does this woman think she is that she can speak among men?
Queen Gorgo: Because only Spartan women give birth to real men.
Adoro las novelas gráficas en lenguaje cinematográfico, adoro que en 300 todo esté exagerado: la sangre, la agresividad, los músculos, la perspectiva y la dimensión… y pensar que para filmar, los actores sólo se pararon frente a una blue screen!
Frank Miller sabe.
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Es el título de la obra ganadora del XIV Festival de Teatro de la UNAM. El Tecnológico de Monterrey (mi universidad) dice enorgullecerse de este logro. Yo también.
La final del concurso se llevó a cabo en la Facultad de Estudios Superiores de Aragón, en octubre del año pasado. Los highlights de ese día son que como trabajo, no podía irme con el resto de la compañía y tuve que atravesar la ciudad en metro, viajando al lado de unos tipos que discutían la efectividad de las armas blancas :S; en el camerino de mujeres había un sillón de terciopelo verde que olía mal y de él salían muchos mosquitos, lo cual nos hizo suponer que en su interior escondían un cadáver o algo así, de manera que compartimos el camerino con los hombres… pues ya, para tomar confianza, jeje.


(arriba: en el calentamiento, con el mejor actor de reparto del festival)
Además de la honrosa condecoración por el primer lugar, la compañía de teatro se llevó tres galardones:
Mejor actriz: Alicia Sánchez (Licha)
Mejor actuación masculina destacada: Víctor Laguna (Tovarich)
Mejor actuación femenina destacada: Yo! jaja (Miss Dengler, Lulú, Geisha, Lurdez, como quieran)
El premio fue una corta temporada en el Teatro Santa Catarina, que terminó el domingo 18 de marzo, apenas. Qué les puedo decir, es un foro mágico (apenas con 80 sillas, todo negro y una distribución neoisabelina), y agotamos localidades en cuatro de seis presentaciones. A los que fueron, muchas gracias!
Y bueno, ya les dejo de agobiar con mis anécdotas. Mejor vean las fotos, que son de la función de Arabronx (aún no compro las del Santa Catarina, be patient)
TODAS LAS FOTOS SON DE MIGUEL ÁNGEL MEDINA

Aunque se vea muy festivo, esto es una pelea. El de rojo es el galán, el de negro es el villano.

Estas somos las divas: cuatro mozas defectuosas y tontas que queremos con Juan (el de rojo de arriba)

Mis cinco minutos de fama: el momento en el que le ofrezco mi amor (y mis ganas, jaja) a Tomaso… obvio, me manda por un tubo.

La compañía y el crew completos, después de la función.

La bella y soberbia Isabel, acompañando a su padre, el cacique de la aldea.

Un shoot de la fiesta del pueblo…

Otra vez las divas, admirando su belleza y preguntándole al destino por qué Juan no las quiere… seguro no había espejos en ese pueblo.

Y esta foto me encanta. El buen Don Diego de la Vega (jaja, se llama igual que el Zorro), en pleno display de maldad, pactando la muerte de Juan. Para la trivia: él vive en una calle que se llama ‘rincón del amor’ XD
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bliss |blis|
noun
perfect happiness; great joy
Así se llamaba el antro.
Además, ese día yo estaba particularmente blissful.


Help! save us from the drooling pervert!
Gracias a la flamenquiza y a los colados de merca, que hicieron posible este blissful photoshoot






